“Hay que tocar para saber lo que se siente”


Entrevista realizada por Fran López Galán
María del Mar Ortega Fernández es una de las figuras más destacadas y características del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo. Para muchos es una persona alegre y divertida. Para otros, una mujer entrañable, luchadora, valiente y con ganas de vivir. A todo ello hay que sumarle que, para todos, es “La Campanera” del Carnaval.
Junto al Parador de Ciudad Rodrigo, María del Mar nos contó su historia, sus anécdotas y muchas curiosidades, algunas de ellas desconocidas para la mayoría.
Llegó a Ciudad Rodrigo desde su Jaén natal de donde trajo la alegría y el espíritu festivo propio de una de las celebraciones más importantes de Miróbriga. Después de 21 años sigue marcando el ritmo del Carnaval del Toro al tocar “la campana gorda” de más de 1800kg. y a la que considera “algo especial


Pregunta:Si preguntásemos a cualquiera sobre aquello que caracteriza al Carnaval del Toro, una de las cosas
que dirían sería: “La Campanera”. ¿Qué supone para usted ser uno de los iconos del Carnaval?

Respuesta: Para mí, la verdad, es un orgullo ser La Campanera de Ciudad Rodrigo porque digamos que esos
cuatro o cinco días tengo al pueblo y a todo el que venga en mis manos porque se mueven todos a raíz de l
a campana




P: 21 años dan para mucho. Recordemos un poco su trayectoria en todo este tiempo.
¿Cómo llegó a ocupar este cargo?

R: El primer año, cuando empecé, no encontraban gente para la campana y estuvimos buscando.
Faltarían 15 días para Carnaval. No encontraban personal para la campana y me ofrecí voluntaria para ello,
para tocar. Ahí empezó todo. Le preguntaron al alcalde qué le parecía que tocase una mujer y dijo que era perfecto,
que no había ningún inconveniente y así empecé. Me tiré a la plaza, nunca mejor dicho



P: ¿Hay alguna otra experiencia llamativa a parte de todo lo que le ocurrió el primer año?
R:
Anécdotas de risas ha habido muchas puesto que la gente está en el ambiente de fiesta y, en la Calle Madrid,
que es donde se arma la “juerga”, empiezan a hacer como que vienen los toros y comienzan a correr. Yo toco la campana
y a lo mejor te meten allí a una persona con una bicicleta o un caballo de cartón y cosas así para burlarse. Te ríes mucho cuando
ocurren anécdotas de este tipo.

P: De todas las personas que han pasado por este cargo usted es la primera mujer. ¿Conoce o sabe algo de quienes fueron campaneros antes que usted?
R: Sí. Ha pasado mucha gente. Conocí al señor Basilio, que era barrendero. Tocaba la campana con mucha pasión y amor. Lo vivía. Quince días antes de Carnaval ya estaba engrasándola. Iba con un con otro compañero pero no lo conozco. Trabajaban ellos dos. Luego pasó más gente como Felipe, Talí, dos testigos de Jehová. He conocido a mucha gente. Cada dos o tres años cambiaban a la gente. La que más está aguantando soy yo y esperemos que Dios me de salud.

P: Mucha gente, cuando le ve en lo alto del Ayuntamiento, piensa en la visión que se puede tener desde ese lugar. Es uno de los sitios más privilegiados para ver las corridas, las capeas y, en definitiva, el Carnaval. Cuéntenos un poco cuál es la visión de la campanera desde allí arriba.
R:
Es muy emocionante. Si digo la verdad, la corrida de toros no me gusta y entonces no sé si hacen faenas o “putadas”. No entiendo. A mí lo que me emociona, por ejemplo, son los encierros. Cuando entra la gente corriendo. Ese tapón que hacen unos para acá, otros para allá, esa emoción. Eso me gusta mucho. Y es muy bonito ver a la gente en los “tablaos” que salta, que baila, que canta. Es muy emocionante.

                                                                                                                      
P: Cada persona tiene una tarea. Explíquenos cómo se comunican desde el inicio hasta el final del                        
                                                                                                                       recorrido y qué significa cada uno de los toques que se escuchan.

                                                                                                                       R: Cada toque tiene un significado. Todo depende de cómo vayan los toques, más deprisa o más despacio.
                                                                                                                       Si van despacio y lento, quiere decir que va a empezar el encierro y según van avanzando las campanadas,
                                                                                                                       cada vez más deprisa, eso quiere decir que ya está el ganado fuera.
                                                                                                                       Por otra parte, tenemos unos toques que son para el recorrido, para la gente que estamos trabajando. Hay 
                                                                                                                       tres toques que quieren decir que desde corrales al registro hay toros, que se quedan los toros. Entonces 
                                                                                                                       se cierra la verja del registro. Si se dan 2 toques quiere decir que desde el registro hasta la plaza quedan 
                                                                                                                       toros. Luego está la campanada final que quiere decir que ya está todo dentro


                                                                                                                       P: ¿Qué cambios ha habido a lo largo del tiempo en relación al modo de controlar los recorridos?
                                                                                                                       R: Ha cambiado. Cuando yo vine aquí a Ciudad Rodrigo, en el año 80, había un señor en la espadaña del 
                                                                                                                       Ayuntamiento y otro en la Puerta del Sol. Se daban señales con un pañuelo y una bandera. La persona de la  
                                                                                                                       Puerta del Sol tenía una bandera y dependiendo de cómo la pusiera o los movimientos que hiciera indicaba                                                                                                                                   
                                                                                                                       los toros que había, si iban hacia arriba o hacia abajo. Con el pañuelo, según las veces que lo alzase o lo
                                                                                                                       bajase, indicaba las cabezas de ganado que habían salido. La persona que estaba en el Ayuntamiento, en
                                                                                                                       función de esas señales, tocaba la campana.

P: Ahora a lo largo del recorrido está todo muy bien organizado con los altavoces y megáfonos pero ¿qué ocurría antes? ¿El recorrido era otro?
R: El recorrido es el mismo. Lo que ha cambiado es que antes no había megafonía y ahora la hay por todo el recorrido. Antes la gente no se enteraba hasta que no estaban los toros encima.

P: Dejando a un lado el trabajo como Campanera, ¿qué es lo que más le gusta y lo que menos del Carnaval?
R: Lo que menos me gusta del Carnaval es que maten a los toros y todas esas cosas. Me gustaría que hubiese más “juerga” por las calles. Yo cuando vine, conocí el Carnaval de otra manera. Había charangas por todas partes, baile y diversión en la calle. Eso lo echo mucho de menos. Es lo que más me gusta, el ambiente callejero.

P: ¿Y algún aspecto negativo que considere que se debería cambiar?
R: Por ejemplo cuando se quedan esos toros por ahí con esas sogas. Creo que es muy feo para el Carnaval. Hace una estampa bastante fea.

P: ¿Qué es lo que hace durante el Carnaval a parte de ser La Campanera? ¿Pertenece a alguna peña?
R: No. no tengo peña. Mi marido trabaja en la enfermería y no tenemos tiempo para divertirnos. No tenemos tiempo ni para comer porque los toros a veces se quedan y las corridas de la tarde se unen al desencierro. Entonces no podemos salir ni de vinos, ni comida ni nada. Toca trabajar.

P: Con todo esto que cuenta se puede pensar que es difícil disfrutar del Carnaval con tanto trabajo, ¿usted disfruta a pesar del esfuerzo a diario?
R: Yo sí. Sólo con ver el ambiente de la plaza me lo paso “pipa”. Me gustaría tener tiempo para coger a mi marido e irnos de peña en peña, de bar en bar pero no tenemos tiempo. Esto es así de esclavo.

P: Este año luciremos campanario nuevo después de haber sido arreglado. ¿Le gusta cómo ha quedado?
R: La verdad es que tenía mucha falta porque la espadaña corría peligro de caerse. Ha quedado bastante bien.
Lo que necesita un arreglo es la campana. Si os dais cuenta, mirando de frente al Ayuntamiento, de la parte derecha,
falta un trozo. Ese trozo se rompió al tocar el martillo. Cuando toco la campana con el badajo,
el martillo de las horas lo subo pero esa vez no se había subido y tocó el martillo con el badajo y se partió la campana.
Por eso está girada así. Desde que ocurrió eso nunca ha sido arreglada.

P: ¿Qué siente cuando da la primera y la última campanada del Carnaval?
R: Por una parte, al final, es alivio porque piensas que, por fin, vas a descansar porque duele todo pero da pena.
Da pena porque es mucho lío el que se prepara para cuatro días, que se pasan en nada.

P: ¿Cómo sería el Carnaval sin la campana? Si por algún motivo no pudiera utilizarse la campana, ¿qué ocurriría?
R: El Carnaval perdería toda su gracia. El viernes por ejemplo, que simplemente hay encierro y desencierro,
ves a la gente muy emocionada cuando empiezan a escuchar la campana. La gente sale a las ventanas.
La campana llena mucho.

P: ¿En qué otras fechas se utiliza la campana? Porque mucha gente piensa que solamente se utiliza en Carnaval pero no es así.
R: Eso es. La campana se utiliza durante la Cabalgata de Reyes en navidad. También se utiliza durante la subida y bajada de San Sebastián y el día de Corpus, en Semana Santa.

P: Si preguntamos a la gente por La Campanera nos dirían que es una mujer divertida, alegre y que marca los pasos del Carnaval pero si tuviera que definirse a sí misma, ¿qué diría?
R: Yo a mí misma me veo “cachonda” perdida. Me gusta mucho la juerga. Me gusta mucho el ambiente. Soy andaluza. Lo llevo en la sangre. De hecho ahí hay que tener sentido del humor para aguantar lo que se tiene que aguantar. Tienes que estar encima de un tejado. Hace frío, llueve, caen granizos, te nieva. A mí me ha pasado de todo y si no tienes sentido del humor te bajas de allí y dices, hasta aquí hemos llegado.

P: ¿Qué opina su familia de que sea La Campanera?
R: Mis hijos están encantados. Me dicen que lo vaya dejando porque dicen que ya estoy “pachucha” pero nada, yo aquí hasta la última hora.

P: Y la gente por la calle, ¿qué le comenta?
R: Lo noté sobre todo el primer año. La gente estaba muy emocionada. Me preguntaban si hacía pesas. Me tocaban, me hacían fotos, a los “chinitos” les hacía mucha gracia. La gente me tiene mucho cariño. Yo me siento querida por el pueblo.

P: ¿Ha pensado alguna vez en dejar su cargo?
R: Si no lo dejé el año pasado con lo mala que estaba yo creo que esto va a durar mucho. Es una cosa que me llama, de verdad. Es algo que hay que entenderlo. Si pienso que no puedo tocar la campana y la escucho, me tocaría llorar porque le tengo mucho cariño.

P: Entonces el año que no pudiera ser Campanera, ¿qué haría?
R: Lo pasaría fatal. Me iría por ahí lejos.

P: Si tuviera que definir el Carnaval con pocas palabras para que la gente que no lo conoce tuviera una idea de lo que es, ¿cómo lo haría?
R: Pues yo diría que los Carnavales de Ciudad Rodrigo son los mejores. Y ya está. ¡“Chula” que es una! (risas).

P: ¿Cree, entonces, que influye que haya también muchos corredores para que el encierro a caballo sea, como dice, un fracaso?
R: Sí. Ahí está el problema también. Hay mucha gente y el toro se encuentra con dos dificultades: la gente que los espanta y el terreno que no es el apropiado. Yo cambiaría dos cosas: el encierro, un poco más corto y si es encierro a caballo, sólo caballos y toros y la gente fuera de agujas.

P: ¿Cuáles son sus expectativas para el Carnaval de 2009?
R: Yo creo que hay que citar a la crisis. Espero un Carnaval bastante frío. Me da pena pero me lo espero así.

P: ¿Frío en qué sentido?
R: Frío en el sentido de que la cosa está muy mal en la base del dinero y nos movemos con dinero.
Si no hay dinero pues yo creo que va a haber menos fiesta o a lo mejor la gente se lía la manta a la cabeza y
dice ¡hasta aquí hemos llegado! y, al final, van. ¡Ojalá!


P: ¿Qué se podría hacer para evitar ese problema y que hubiese más ambiente callejero a cualquier hora?
R: Que la gente se deje en paz de estar encerrada que ya estamos encerrados todo el año.
Que salga a la calle que con cuatro copas de vino y con cuatro saltos se quita el frío.


P: Independientemente de todo, ¿cambiaría el Carnaval del Toro por otro?
R: Yo creo que no.

P: En 2009 se cumplen 21 años desde que empezó a ser “La Campanera”. El año pasado tuvo problemas de salud y se comentó que no podría ejercer como tal, ¿qué ocurrió?
R: El año pasado fue un poco “chungo” porque tuve una enfermedad en los músculos que me afectó a las piernas y me operaron. De hecho, 3 días antes del Carnaval estaba ingresada en el hospital y dije que no tocaba pero no me dejaban. Me decían que tenía que estar tocando y de hecho, me hice fuerte y estuve ahí. Dije que tocaría mi hijo. Le comenté que le guiaría pero al final la que tocó fui yo. Es una cosa que se lleva dentro. Hay que tocar para saber lo que se siente, es muy bonito.


P: ¿Cómo recuerda el primer año?
R: La verdad que lo pasé muy mal porque tocar la campana no es sólo coger la cuerda y tirar. Tienes que saber cómo agarrar la soga, cómo sujetar el badajo, porque si no, no te haces con él. Al tocar la campana te duele, no sólo la mano de tirar de la soga, si no todo el cuerpo. Duelen los riñones, el cuello. Duele todo. Y, claro, cuando no sabes, te duelen hasta los pelos.

P: ¿Recuerda algo que ocurriese esa primera vez?
R: Fue un año de anécdotas. Se nos quedó una vaca por la Calle Madrid. Yo me rijo por lo que me dicen por el ‘walky talky’ porque no veo el recorrido. Me dijeron que diera el toque final y lo di. La gente empezó a gritar. Me decían cosas y pensaba ¿qué he hecho yo? La gente comenzó a correr por la Calle Madrid y descubrimos que se había quedado esa vaca. No ocurrió nada. Fue un error.
También se me soltó la soga. La estuve arreglando con unos alambres que subió mi marido. Conseguimos solucionarlo pero después se me rompió el badajo. Fue un año en el que me pasó de todo. Se partió el badajo y suerte que se quedó prendido por un hilito. Si se parte del todo, nos vamos a la plaza badajo, campanera y compañero.


P: ¿Qué le diría a la gente de Ciudad Rodrigo y a la gente de fuera que está pensando venir a disfrutar del Carnaval del Toro?
R: A la gente de Ciudad Rodrigo, que acoja al forastero, tanto que cantamos “forastero, forastero”. Que lo acojan de verdad, que les expliquen y que les guíen y que sean amables con la gente de fuera para que se lleven un buen recuerdo del pueblo.
Y a la gente de fuera, que disfrute todo lo que pueda y que se enteren de cómo va la cosa, que pregunten si es necesario.

P: El Carnaval del Toro tiene como figura destacada al toro pero ¿piensa que se está dejando de lado la otra parte del carnaval como son los disfraces, por ejemplo?
R: La verdad es que echo mucho en falta el disfraz aunque en los últimos años la cosa va en aumento. Echo de menos el disfraz y la juerga callejera y la fiesta porque la gente se mete en las peñas y sales a la calle y no hay nada.
P: Muchas veces le vemos acompañada de gente. ¿Qué función cumple la persona que está allí con usted?
R:
El año pasado estuvo mi hijo porque la persona que estaba conmigo ya lo dejó. Como estaba enferma me dijo que se quedaba él para ayudarme. Y ahí se ha quedado. Este año también estará él. El cometido de la gente que está conmigo es el darme señales. Ellos tienen ‘walkie talkies’. Se comunican con el que rige desde los corrales, el que coordina todo. Me informan y me dicen si han salido tantos o si han salido cuantos.


                                                                                                        P: ¿Cuántas personas forman el personal que controla los festejos y el recorrido?
                                                                                                        R: Todos no sé decirte. Hay 3 posiciones. Importantes son todos, pero en plaza y en toriles trabaja bastante gente. 
                                                                                                        Por otra parte está el coordinador que nos lleva a todos. Los demás están en las puertas de fuera y saben cuando
                                                                                                        tienen que abrir y cerrar pero los más importantes son los que están en la plaza: en los toriles y en las puertas.


                                                                                                        P: ¿Qué opina sobre todo lo que ocurrió el año pasado?
                                                                                                        R: Vergonzoso. Yo aunque sea del Ayuntamiento y esté ahí, las cosas como son. Vergonzoso. Nos engañaron como
                                                                                                        a chinos.

                                                                                                        P: Como Campanera, ¿había visto alguna vez algo parecido?
                                                                                                        R:
Sí, alguna cosa ha habido. Lo que pasa es que ¿a quién se le echa la culpa? Se escogen unos toros y luego a lo
                                                                                                        mejor te meten otra cosa. Pero fue bochornoso, desde luego. Creo que Ciudad Rodrigo se merece otra cosa. Tanto 
                                                                                                        Carnaval del Toro y te meten luego cuatro patatas. Creo que no es lógico.

                                                                                                        P: El año pasado también hubo controversia por el cambio de recorrido. ¿Cambiaría algo para el Carnaval de
                                                                                                        2009?

                                                                                                        R: Yo cambiaría el encierro a caballo que es un fracaso total. Los toros no entran. El recorrido es muy largo. Cuando
                                                                                                        el toro pisa el asfalto ya no tira para adelante. Después de tantos años ya se tenían que haber dado cuenta de eso. 
                                                                                                        El toro está en el prado todo “fresquito” y tan a gusto pero cuando “pilla” asfalto ya no quiere seguir adelante. Hay
                                                                                                        muchos caballistas, muchos encerradores pero no hay modo de que entren bien.



P: ¿Cuál es, entonces, el horario de La campanera?
R: Pues si por ejemplo el encierro empieza a las 9 de la mañana yo ya me subo en el tejado y me paso todo el día allí porque los encierros se alargan. Después está la corrida y hay que estar allí porque nunca sabes lo que puede pasar. De hecho alguna vez se ha escapado algún toro y tienes que estar allí para tocar porque digamos que es la alarma para que la gente sepa lo que está ocurriendo. Hace dos años se saltó un cabestro en la Calle Madrid y, en casos de ese tipo, tienes que estar allí aunque no haya que tocar en ese momento, por lo que pueda pasar.

P: ¿Es supersticiosa o hace algún tipo de rito antes de subirse a la campana?
R: Nada. Eso trae mala suerte. Lo único que me pasa es que cuando me asomo a la barandilla me da un poco de vértigo pero eso se quita después de subirse las dos primeras veces.

P: Muchísimas gracias por todo y le deseamos todo lo mejor para el Carnaval de 2009 y todos los que están por venir.
R: Gracias.